Apertura, ética de trabajo, extroversión, complacencia y neuroticismo – Los 5 rasgos de personalidad que te pueden llevar a la cumbre o al abismo –

Leemos frecuentemente en revistas y redes sociales innumerables artículos sobre fórmulas para el éxito y la felicidad. Después de leerlos usualmente nos quedamos con la sensación de que ya sabíamos prácticamente todo lo que leímos, pero se mantiene la misma pregunta: ¿cómo demonios lo hago?

Me dicen que trabaje por placer, no por dinero. ¿Cómo hago eso si tengo cuentas por pagar? Me dicen que tengo que ser perseverante; ¿por cuánto tiempo? Me dicen que tengo que especializarme; escoger un nicho, una actividad que me apasione y convertirme en el mejor en ella. ¿Y si mi nicho no funciona? ¿no es más práctico dedicarme a varias cosas que abran mi abanico de posibilidades?

Todos esos pensamientos y preguntas que giran en nuestra mente dan razón de ser a nuestros comportamientos, y éstos a su vez dan forma a nuestra personalidad. Si no entendemos de dónde nacen esos pensamientos, jamás entenderemos por qué somos como somos, porqué actuamos como actuamos y cómo podemos cambiar los rasgos de personalidad que no sirven a nuestros sueños y planes de vida.

 

Tradicionalmente los psicólogos reconocen el coeficiente intelectual (IQ) como uno de los más importantes predictores de éxito; y tiene mucho sentido porque finalmente es una medida de nuestra capacidad para resolver problemas, para manejar y entender información, para argumentar sobre algún tema. Todas estas son competencias esenciales para desarrollar un trabajo con éxito. El problema con el IQ es que es casi completamente genético; puedes hacer algo para desarrollar tu inteligencia durante tu infancia y tu adolescencia; para eso fue creada la educación escolar, pero una vez que alcanzas la madurez de tu desarrollo mental, a partir de ahí tu IQ va cuesta abajo. Después de los 25 años, lo más que puedes hacer es mantenerlo, llevando una vida lo más saludable posible, pero ya no podrás incrementarlo.

Ante esta perspectiva, el único factor que nos queda por cambiar para nuestro desarrollo personal es nuestra personalidad; y todos sabemos que eso no es fácil, pero finalmente es ahí donde se encuentra la fuente de nuestro bienestar. En esa mejora constante de nuestra capacidad para relacionarnos, para disfrutar la vida, para encontrar metas que nos inspiren es en donde encontraremos nuestras mayores satisfacciones y momentos de felicidad.

Este artículo es una guía para entender los rasgos de tu personalidad, de tal manera que te hagas consciente de cómo están afectando tu vida y cuáles cambios te serán más convenientes para lograr las metas que te has fijado o al menos has soñado.

 

Uno de los modelos de personalidad más conocidos en el mundo es el denominado “Modelo de los 5 grandes”, el cual analiza la personalidad en cinco dimensiones y los psicólogos desde hace varias décadas han desarrollado metodologías para evaluar esos rasgos en las personas.

Te recuerdo que la personalidad está definida por nuestros comportamientos, por lo que nuestros rasgos de personalidad no son estáticos; todos podemos cambiarlos como parte de nuestro proceso de desarrollo personal, ya sea que lo hagamos a solas o con ayuda profesional.

Estos son los 5 rasgos definidos en este modelo:

Ética de trabajo.

Este es uno de los rasgos considerados más importantes para encontrar el éxito. Los individuos con un nivel alto de este rasgo logran altos niveles de éxito usando la planeación y la perseverancia. Facetas de este rasgo son: orden, disciplina, eficacia, responsabilidad, competencia.

Los puntos débiles de este rasgo son la tendencia al perfeccionismo y adicción al trabajo. Prácticamente todas las facetas, tanto las positivas como las negativas las podemos ver en personas extremadamente exitosas; en todos los Steve Jobs, Elon Musk y Jeff Bezos del mundo.

 

Apertura.

Este rasgo es característico de las personas creativas; lo podemos observar en todo artista o emprendedor exitoso. Son individuos interesados en el intercambio de ideas, en mantener conversaciones intelectuales, filosóficas y artísticas, mantienen una mente abierta a diferentes posibilidades.

Curiosamente, la relación que han encontrado los psicólogos entre la creatividad y el éxito académico es prácticamente cero. De hecho, las personas creativas muestran mayor dificultad para adaptarse y tener éxito en el ambiente estructurado de la academia; sin duda, un factor que hemos observado entre famosos emprendedores que han optado por abandonar sus estudios universitarios.

Los emprendedores se enfrentan a un reto interesante ante la creatividad porque esta apertura a experiencias diferentes es lo que los lleva a querer emprender; no soportan las restricciones que imponen el orden y la estructura que son facetas muy importantes de una alta ética de trabajo. Así la apertura y la alta ética de trabajo muchas veces no van de la mano, pero sin embargo ambas son rasgos esenciales para tener éxito como emprendedor. El buen emprendedor es generalmente creativo por defecto, pero deberá aprender a elevar su orden, disciplina y competencia para alcanzar la ética de trabajo que se requiere para alcanzar el éxito.

 

Extroversión.

Si prefieres estar acompañado a estar solo entonces eres una persona extrovertida, encuentras energizante la compañía de otras personas y buscas la oportunidad de platicar y divertirte con ellas. Los introvertidos no es que sean tímidos necesariamente, simplemente no necesitan la estimulación que sí demanda la extroversión.

La extroversión es un rasgo ampliamente valorado y percibido como una muestra de liderazgo, sin embargo, los extrovertidos tendrán que aprender a estar solos para encontrar los momentos de reflexión y análisis que se requieren para mantener el curso de su vida.

 

Complacencia.

Las personas que tienen un alto nivel de complacencia se caracterizan por una tendencia a proteger; a ser compasivas y empáticas. Valoran las relaciones íntimas y el trabajo en equipo. En extremos muy altos este rasgo de personalidad tiende a percibirse como sumisión y baja autoestima. En el ambiente empresarial es claro que este rasgo no es muy valorado para subir de jerarquía.

 

Neuroticismo.

El neuroticismo identifica a cierto tipo de personas que son más propensas a sufrir de estrés y experimentar emociones negativas como el enojo, la ansiedad o la depresión. Se pueden percibir como personas muy dinámicas y excitables, pero al mismo tiempo inestables e inseguras.

Un elevado nivel de neuroticismo puede hacer prácticamente imposible mantener el enfoque y la motivación requeridas para disfrutar la vida, tener éxito y mantener una visión positiva de futuro. No es un lugar agradable para estar y es altamente recomendable buscar ayuda profesional para salir de ahí lo antes posible, no solo afecta tu salud emocional sino también fuertemente tu productividad.

 

He escuchado muchas veces el consejo de que no hay que preocuparnos por trabajar nuestras debilidades, mejor concentrarnos por completo en mejorar nuestras fortalezas. Tiene algo de verdad, pero no es una verdad absoluta. Si eres extrovertido, por supuesto que disfrutarás y desarrollarás mejor un trabajo que requiera interactuar con mucha gente en lugar de uno donde te tengas que encerrar en una oficina a solas. Lo mismo si eres introvertido, es mucho más probable que tengas una buena relación de pareja con alguien que no te fuerce a ir de fiesta todos los días. Pero eso no significa que no sea beneficioso para tu vida que hagas un esfuerzo por disfrutar la compañía de otros aunque seas introvertido o que hagas un esfuerzo por estar a solas de vez en cuando en lugar de estar de fiesta todos los días si eres extrovertido.

Todos sabemos las malas consecuencias que nos acarrea no tener una ética de trabajo; tarde o temprano entramos en crisis financieras o simplemente la gente nos pierde todo respeto y confianza. Si no trabajamos la apertura simplemente nos quedamos estancados en las mismas ideas, las mismas costumbres, las mismas personas; el mundo avanza y nosotros nos vamos quedando atrás. Si no trabajamos la extroversión, aunque disfrutemos nuestra soledad, terminaremos pagando tanto financiera como emocionalmente el hecho de no tener la habilidad de generar amistades y nuevas relaciones personales o de trabajo. Si no aprendemos a decir no y dejar de complacer a todo mundo, la gente no nos valorará ni nos tomará en cuenta y terminaremos amargados y resentidos por más amables que seamos. Si no trabajamos en el manejo de nuestras emociones, la neurosis se apoderará de nuestros pensamientos y nuestros comportamientos llenando nuestra vida de frustración y estrés.

 

Si alguna vez te has preguntado cuál es el propósito de tu vida, te aseguro que es muy sencillo; lo vas a descubrir cuando empieces a hacer todas esas cosas que sabes que tienes que hacer pero que por largo tiempo has evitado, trágicamente puede pasar la vida entera sin que las hagas.

El éxito depende de desarrollar nuestros rasgos predominantes de personalidad hasta un nivel de excelencia, la felicidad consiste en un trabajo constante de desarrollo de los rasgos no-predominantes, lo que nos lleva a alcanzar continuos éxitos y satisfacciones que incluso siendo pequeñas nos llenan de orgullo y elevan nuestra autoestima de manera cotidiana. ¡No hay felicidad posible sin desarrollo constante!

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