Cómo callar a la pesimista voz interior que nos habla a todas horas

Este fin de semana encontré una pequeña plática de Tony Robbins en Internet y hubo una frase que captó mi atención y me dio la idea para mi publicación de hoy. La frase es la siguiente: “Nuestra mente no está diseñada para el éxito, sino para la supervivencia.”

Aunque llevamos millones de años de evolución, hemos heredado de nuestros antepasados esa capacidad para huir de los peligros y de todo aquello que nos hace daño. Los peligros no son los mismos el día de hoy pero sí nuestra necesidad de mantenernos lejos de ellos. Nuestra mente no se comporta muy diferente a una madre obsesionada por la seguridad de su hijo y su manera de llamarnos la atención es con esa voz dentro de nuestra cabeza que nos acompaña a todos sitios. Por eso nuestros pensamientos predominantes tienden a ser negativos.

 

En los años 70´s, Tim Gallwey, a quien muchos consideramos el padre del Coaching moderno, escribió su libro El Juego interno del tenis, seguido después por El juego interno del golf y otros. Ha dedicado prácticamente toda su vida al estudio de cómo esa voz en nuestra cabeza se convierte frecuentemente en nuestra peor enemiga, es la diferencia entre ser una persona de gran éxito o una persona que va de fracaso en fracaso. Y eso a pesar de que la voz tiene las mejores intenciones para nosotros, lo único que quiere es que estemos seguros.

Tomemos el tenis como ejemplo: un jugador que percibe que su revés no es muy bueno, cada vez que reciba una bola para pegarle un revés su mente le dirá: Ufff, este va a ser un tiro difícil, lo más probable es que lo falles y te vas a sentir mal cuando eso suceda. Este pensamiento le causará preocupación, la preocupación le causará tensión y la tensión le impedirá a su cuerpo ejecutar el movimiento correcto para pegarle a la bola. Todo esto sucede en nuestra persona en el lapso de menos de un segundo y todo fue disparado por un pensamiento de nuestra “mamá mente preocupada por nuestro bienestar”.

Lo mismo le sucede a un niño tímido cuando quiere hablar con una compañera en su escuela. Su mente le recuerda: eres tímido, no sabes hablar con niñas y ella va a pensar que eres aburrido, mejor no le hables. Y el niño, muy obediente, mejor evitará la posibilidad de fallar y sentir la humillación.

Y así tenemos miles de ejemplos donde podemos constatar que todos nuestros miedos son producto de la obsesión de nuestra mente por mantenernos seguros. Podemos presumir de los grandes avances científicos y tecnológicos; nos hacen pensar que somos seres evolucionados y que somos una gran mejora en comparación de nuestros antepasados, pero sí lo analizamos, no somos tan diferentes de ellos, aun cargamos con un gran lastre que se llama miedo y que es el producto de esta voz interna que nos demanda seguridad absoluta.

 

Estas son algunas sugerencias para callar esa voz, aumentando así tu capacidad para actuar con naturalidad y por lo tanto para alcanzar un mejor desempeño:

 

  1. Al levantarte, ponte en acción de inmediato. No permitas que tu voz te diga: 5 minutos más por favor. No permitas que te diga que va a ser un día complicado. Invéntate una rutina que no tengas que planear en lo absoluto. Algunos brincan de la cama y se meten a bañar de inmediato, otros se van a correr, otros se visten para ir al gimnasio. Lo que sea que te funcione, pero no permitas que tu mente se inmiscuya en el comienzo de tu día. Seguramente luchará unos minutos por mantener tu atención, pero en cuanto avances en tu actividad su lucha cesará.
  2. Planea el día anterior. Todos sabemos la importancia de la planeación, nos permite enfocarnos en lo realmente importante, pero también nos encierra en muchas ocasiones en extensos períodos de análisis que son una invitación a nuestra voz interior para darnos todos sus consejos y llenarnos de inseguridades. No quieres empezar tu día en ese estado, así que mejor no invites a la tentación, planea la noche anterior.
  3. Al comienzo de tu día haz lo más importante para ti, lo que te proporcione mayor beneficio, lo que sea tu prioridad número 1. Eso que más te importa es también lo que más te motiva, por ello conforme vayas avanzando en su logro irás ganando confianza. Tu actitud será cada vez más positiva y tu día tenderá a ser más fácil conforme pasa.
  4. Prémiate con premios significativos. Recordemos que nuestra mente quiere lo mejor para nosotros y el funcionamiento de nuestro sistema nervioso sirve ese propósito. En el punto 3 te dije que cuando vas avanzando en lo realmente importante vas ganando también confianza. Esto se debe a la transmisión de dopamina en el cerebro, responsable de los comportamientos de búsqueda de placer y de premios. Si quieres una inyección de dopamina, plantéate una meta y consíguela. El problema es que los vicios cumplen esa misma función. El alcohol, las drogas, las compras y hasta el mismo Facebook liberan dopamina, haciéndonos sentir mejor momentáneamente. ¿Para qué caer en vicios? Mejor busca metas que puedas cumplir con cierta facilidad durante el día, recibe tus dosis frecuentes de dopamina de una manera natural y sobre todo, recibe los beneficios en tu vida de esas metas que vayas logrando; incluso si son pequeñas, van sumando.
  5. Practica el observar sin juzgar. Utilicemos nuevamente el ejemplo del tenis: para ese jugador con “problemas” en su revés, una bola de tenis se convierte en un enemigo que se acerca para hacerle fallar, para causarle dolor y frustración. Tim Gallwey, como Coach de tenis, invitaba a sus pupilos a despreocuparse por un momento en la técnica de golpeo, solo les pedía que se concentraran en la bola, observaran su movimiento, sus giros y percibieran su velocidad. Cuando la bola dejaba de ser un peligro para ellos, para convertirse en simplemente una bola es entonces cuando la mente los dejaba tranquilos; ya no había razón para advertirles, no había ningún peligro.
  6. Analiza las situaciones y personas que te afectan. Siguiendo con el punto anterior, todo lo que te molesta en la vida es una advertencia de tu mente para que lo evites porque es una amenaza a tu bienestar. Pero al igual que con la bola de tenis, en la inmensa mayoría de los casos el peligro no es real. En ocasiones una persona te cae mal, simplemente porque te recuerda a alguien que te lastimó en tu niñez o una situación te da miedo simplemente porque no la conoces. Observa las situaciones y las personas que te molestan y encontrarás que siempre hay un aprendizaje que puedes encontrar. Cuando lo encuentres, tu mente dejará de verlo como una amenaza a tu bienestar.
  7. Alimenta abundantemente aquello para lo que eres bueno. Para este momento probablemente ya has deducido que nuestra voz interior es la causante de la baja autoestima. Si la dejamos hablar sin parar nos va a avasallar por completo; no se lo permitamos, hagamos que nuestra mente se despreocupe de nosotros, convenzámosla que estamos listos para confrontar lo que sea. Los pequeños triunfos que vamos logrando en la vida van convenciendo a nuestra mente que su niño ya creció, que está listo para la vida, que no hay razón para tantas preocupaciones.
  8. La única manera de lograr los pequeños triunfos significativos es saliendo de nuestra zona de confort. Sal de tus rutinas, prueba cosas diferentes que te reten. Cuando falles, regresa al punto 6 y observa tu comportamiento sin juzgar. Cuando ganes, disfrútalo, reconócete el triunfo porque es un paso más para alcanzar tu verdadero potencial.
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