Cómo convertir problemas en oportunidades

Todos sabemos que no existen problemas sin solución; absolutamente todos tienen solución y esto se debe a que todos se generan por conductas inadecuadas. Cuando utilizamos las conductas adecuadas para la situación, los problemas se resuelven y nos queda un aprendizaje que podemos utilizar para generar nuevas oportunidades. Incluso en las mayores tragedias hay espacios de aprendizaje.

Tony Robbins dice que nuestro mayor problema es no querer tener problemas, porque nos impide ver las oportunidades de crecimiento que nos dejan.

Los siguientes son elementos indispensables a considerar para encontrar nuestras soluciones:

 

Crear conciencia. El problema nunca es el que nosotros pensamos de primera instancia. Esto se debe a que nuestra mente nos inventa una infinidad de pequeños problemas que nos permiten evadir la vista del problema real, que es más grande y tenemos miedo de afrentar. Así, una persona con un problema de baja autoestima lo percibirá como: se burlan de mí, no me toman en serio, no me contratan, no me promueven, nadie me escucha. Parece una lista interminable de problemas cuando en realidad es uno sólo, es baja autoestima.

 

Crear responsabilidad. Cuando entendemos que en realidad nuestra lista de problemas no es tan interminable y que tiene una raíz, entonces tenemos ya una primera sensación de que es algo que está en nuestras manos arreglar.

Cuando estamos trabajando en equipo es necesario que todos participen activamente en el proceso de creación de soluciones porque sólo cuando me siento parte del proceso es cuando me siento responsable de los resultados del mismo.

 

Crear opciones. Recordemos que un problema es sólo un lugar donde no queremos estar, no nos gusta estar. Entonces, ¿en dónde sí queremos estar? Tenemos dos hemisferios cerebrales: utilicemos ambos para crear nuevas alternativas. Los sentimientos y la imaginación, no solo la razón, son herramientas muy poderosas. Pregúntate: ¿Por qué me metí en este problema? ¿cómo me hace sentir? ¿cómo me sentiré cuando lo resuelva? ¿Qué quiero en lugar de este problema? ¿qué actitud y conducta me imagino que me ayudará a llegar a ese nuevo lugar? Estas preguntas activarán respuestas de tu subconsciente que te guiará a generar soluciones creativas; recordemos que la creatividad está en el hemisferio derecho, no en el izquierdo donde está nuestra capacidad de análisis.

 

Crear motivación y retos. Con la aparición de nuevas alternativas, llega también una nueva energía y una sensación de certidumbre que nos lleva no sólo a querer solucionar el problema sino a ir más allá. Ya no sólo quiero solucionarlo, sino quiero sacar ventaja de él.

 

Eliminar creencias limitantes. Estamos acostumbrados a que nos digan infinidad de veces que hay cosas que no podemos lograr y esos comentarios se quedan tatuados en nuestra mente en la forma de creencias limitantes. En la presencia de opciones, motivación y retos estamos ya listos para derribar nuestras creencias limitantes. Por mucho tiempo pensamos que algo no se podía, pero ahora podemos ver con claridad que sí hay alternativas factibles para lograrlo.

 

Cambiar conductas. Todas las personas tenemos cualidades inherentes a nuestros estilos de comportamiento o personalidad. Y esas cualidades son usualmente nuestras mejores amigas y a la vez nuestras peores enemigas. Pensemos por ejemplo, una persona con una gran proactividad será capaz de ejecutar con gran rapidez y facilidad cualquier plan que le pongas enfrente, será también una persona que comete muchos errores porque tiene la tendencia a actuar sin pensar. Un equipo de trabajo con altos ideales y armonía será un sitio con un gran ambiente de trabajo, será también un sitio donde se practique poco la iniciativa, ya que ésta es una cualidad de personas que se preocupan más por los resultados que por las amistades.

Así, en el lado negativo de nuestras cualidades se generan los problemas, pero en el lado positivo de esas mismas cualidades encontramos las soluciones. Si somos capaces de experimentar la consecuencia negativa de una cualidad, también somos capaces de experimentar su consecuencia positiva. Saber esto te permite descubrir los recursos que tienes para resolver tus problemas.

 

Aceptar el caos. Todo cambio requiere de una curva de aprendizaje y en la trayectoria de esa curva encontraremos caos irremediablemente. Rechazar el caos es renunciar a toda posibilidad de cambio y por lo tanto a toda posibilidad de mejora. Jack Welch nos dice: “La disposición por el cambio es una fortaleza, incluso si eso significa meter parte de la compañía en la confusión total por un tiempo.”

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