La amabilidad puede matar la productividad y hasta la felicidad.

Por meses he venido reflexionando en cuál puede ser la fuente principal de los problemas a los que nos enfrentamos en nuestra vida personal y laboral. Y después de analizar mi experiencia de vida propia y la de todas esas personas a las que he tenido la oportunidad de guiar como Coach, he llegado a la conclusión que la amabilidad es un arma de doble filo que genera una impresionante cantidad de problemas porque se utiliza como una herramienta para esconder verdades que duelen y que molestan.

Con el pretexto de ser empáticos y compasivos nos permitimos y permitimos a otros vivir y trabajar en una increíble mediocridad, donde nuestro potencial es desaprovechado miserablemente y los problemas no se resuelven porque se mantienen escondidos.

La amabilidad es enemiga del conflicto y éste desgraciadamente es un ingrediente indispensable para resolver problemas. Jamás podrás resolver un problema o alcanzar una meta si no estás dispuesto a tomar el riesgo de tener un conflicto contigo mismo o con otra persona.

 

Si preguntamos a los empleados de una empresa quién tiene una relación de plena confianza con sus compañeros de trabajo y sus jefes, donde se puedan discutir abiertamente problemas y soluciones nos encontraremos que la respuesta es casi cero. Es triste e increíble ver el pánico que existe en las empresas por hablar con la verdad; no es extraño entonces que los problemas se resuelven hasta el momento que explotan.

Muchas personas tienen una necesidad tan alta de ser empáticas y compasivas todo el tiempo que prácticamente viven para satisfacer las necesidades de otros, para complacer a otros, evitando los conflictos a toda costa. No tienen idea de qué es lo que quieren ni ningún sentido de propósito personal. Lo peor de todo es cuando tienen posiciones de liderazgo porque nadie quiere un jefe o incluso una pareja que no tenga la fortaleza para apoyarnos en los momentos que los necesitamos o para decirnos verdades que duelan en lugar de siempre estar justificándonos.

Hay una frase de Tony Robbins que me encanta a este respecto:

“Si no fijas una línea base estándar de lo que aceptarás en tu vida, encontrarás que es muy fácil caer en comportamientos, actitudes o una calidad de vida que está muy por debajo de lo que te mereces.”

Cuando somos demasiado amables con nosotros mismos o con los demás nos estamos conformando con muy poco, nos estamos permitiendo poner un estándar y una calidad de vida muy pobre. He visto y he vivido ya en carne propia cientos de experiencias donde la amabilidad la estamos ocupando como un pretexto para ser conformistas y para evitar nuestros problemas.

Empoderar significa vivir en la verdad no en la fantasía. La verdad es que el mundo es un lugar competitivo, no hay manera de ser feliz si no te sientes competente en algo, si no te sientes capaz de satisfacer tus necesidades de vida. La sociedad no premia a la gente inofensiva, premia a la gente competente.

Pensar que el bullying se acabará enseñando a los bullies a ser amables es simplemente un sueño; es haciendo a las víctimas más fuertes donde se elimina el espacio para el bullying.

Cuando hablamos de violadores no estamos hablando de personas poderosas, estamos frente a personas débiles a las que abusar de otros les da una sensación de poder.

 

La amabilidad y el amor genuino solo se pueden dar entre gente competente, entre personas con una sana autoestima que no necesitan abusar de otros para sentirse poderosos y tienen la fortaleza para defender sus valores, enfrentar sus problemas y decir  la verdad aunque ésta duela para ayudar a empoderar a otros.

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