La única opción de una vida satisfactoria está en el cambio

He sido testigo en innumerables ocasiones de la mala fama que tienen las encuestas de clima laboral en las empresas; la mayoría de los empleados las reciben de la misma manera con comentarios como: una encuesta más para descubrir lo que está mal y después no hacer nada para arreglarlo. Lo mismo sucede cuando el jefe asiste a un nuevo curso o taller de liderazgo y sus empleados tienen una ligera esperanza de cambio, para perderla por completo después de cierto tiempo. Y esto sucede por una simple razón: cambiar el comportamiento es una tarea de verdaderos héroes. Todos lo sabemos; para una persona muy analítica, el moverse hacia la acción sin pensar mucho las cosas es una tarea casi imposible. La misma dificultad que encuentra una persona extremadamente proactiva que trata de sentarse un momento para reflexionar antes de actuar. Y peor aún, tratemos que esas dos personas trabajen en equipo y tendremos suerte si no se golpean, simplemente porque ven el mundo desde posiciones perceptuales totalmente diferentes.

 

Recordemos que nuestros comportamientos están definidos primeramente por nuestra fisiología. Esto lo vemos claro en nuestra etapa de adolescencia, cuando vivimos grandes cambios hormonales que cambian a su vez nuestra manera de comportarnos, lo mismo viven las mujeres en su etapa de embarazo y si llegamos a viejos todos viviremos ya sea la andropausia o la menopausia. Desde que nacemos nuestra fisiología ya nos programa a vivir la vida de cierta manera; algunos vivirán con sus glándulas suprarrenales a todo vapor y esos serán los proactivos que viven a mil por hora, y sus retos de vida girarán alrededor de estar cometiendo errores y torpezas por actuar impulsivamente, sus grandes talentos serán una energía envidiable y una capacidad increíble para actuar y obtener resultados inmediatos.

Otros tendrán metabolismos más lentos y menos energía, serán mucho menos competitivos y proactivos, algunos llegando a tener rasgos casi de inexistencia, pero con grandes cualidades para el contacto humano, la calidez y la gentileza.

Famosos tests como el eneagrama o el Briggs Myers miden con mucha exactitud esos rasgos de nuestra personalidad.

 

Cuando vivimos en la inconsciencia, simplemente reaccionamos a nuestras circunstancias de vida desde nuestra personalidad predominante, por eso cometemos los mismos tipos de errores una y otra vez, nos sentimos atraídos por el mismo tipo de personas y podemos ciclarnos en insistir en experiencias que pueden ser realmente perjudiciales para nuestra vida. Por eso el primer paso para salir de esos ciclos es hacernos conscientes de cuáles son los aspectos de nuestra personalidad que no nos están siendo beneficiosos. ¿Cómo lo hacemos? Observando nuestros patrones de comportamiento. ¿Qué estoy haciendo una y otra vez que me genera estos problemas? Una vez que alcanzamos esa conciencia, ya estamos listos para el segundo paso: la toma de responsabilidad. Ya sé que mis resultados son producto de mis comportamientos, por lo cual me hago responsable por cambiarlos.

Ese es el gran regalo que tenemos los seres humanos, tenemos la suficiente inteligencia para aprender. Así, quizás por genética puedes no ser muy proactivo, pero puedes aprender a serlo. Puedes no ser sensible, pero aprender a serlo.

 

Para ser realmente bueno en algo no se trata de aprender a hacer, sino de aprender a ser. Para hacer un gran trabajo de líder, necesitas ser una persona segura, proactiva, empática y flexible entre otras muchas cosas. Para hacer un gran trabajo como padre o madre necesitas ser también un gran líder con todas sus cualidades.

La única manera de llegar a ser es practicando. Así por ejemplo, mi labor de coach no es ponerte a leer montones de libros para llenarte de información, mi labor es ayudarte a hacerte consciente como paso 1, para que puedas pasar al paso 2 que es hacerte responsable y ayudarte a cruzar el paso 3 que es hacerte pasar por las experiencias que te hagan desarrollar los cambios de comportamiento que necesitas. Incluso si has estudiado mucho y tienes grandes cantidades de información, si no pasas por esos tres pasos realmente no has alcanzado ni el conocimiento ni la experiencia, tu comportamiento seguirá gritando a los cuatro vientos que aún no has aprendido, que continúas siendo un “eterno adolescente”.

 

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