Los 7 pilares del alto desempeño

Misión. Toda persona que ha alcanzado el alto rendimiento en una actividad ha pasado exitosamente por este primer paso: reconocer su capacidad. Pensemos en Messi por ejemplo: en su niñez vio el futbol por primera vez y le gustó lo que vio, después lo jugó y le gustó la sensación de jugarlo, le gustaron los comentarios que oyó de la gente sobre su habilidad para el juego. Lo que vio, lo que oyó y lo que sintió le hicieron considerar el futbol como una misión; fue su primer paso para comenzar a desarrollar su habilidad para jugar futbol.
A esa capacidad de dejar atrás tus dudas, tus miedos y todo el ruido mental para reconocer tu misión le llamamos conocimiento de uno mismo.

Visión. La visión es la racionalización de la misión. Aquí ya utilizamos el intelecto para empezar a aterrizar más esa idea general que es la misión. Sigamos con el caso de Messi: en esta etapa él tuvo la capacidad para analizar su habilidad, seguramente también utilizó la ayuda de su familia. ¿Qué haría con esa misión? ¿podría jugar profesionalmente? ¿tenía la suficiente capacidad?
A partir de este análisis establecemos una meta, una visión general de adonde queremos llegar. La capacidad para hacer este análisis requiere de competencias como capacidad analítica y visión global.

Comunicación. De muy poco le hubiera servido a Messi su habilidad si nadie se enteraba de ella. Como seres humanos tenemos un gran miedo de mostrar nuestras habilidades, de expresarlas con libertad; y en muchas ocasiones es porque no las tenemos claras, no nos las creemos, dudamos de nuestras capacidades. Esto sucede cuando la misión y la visión no están suficientemente claras y arraigadas.
Podemos pensar que en esta etapa sólo necesitamos la habilidad para comunicarnos, pero hay una segunda competencia que es aún más importante aquí: la modestia. La modestia es el punto medio de nuestro ego, el cual nos permite sentir orgullo de nuestras habilidades, comunicarlas con seguridad y placer, sin llegar a niveles de presunción y soberbia. La modestia nos permite no sentirnos intimidados por las habilidades de otras personas, porque estamos muy conscientes y orgullosos de las nuestras; por ello no sentimos envidia ni necesidad de presumir o exagerar nuestras habilidades.

Intención. La intención es el punto de partida de nuestro plan de desarrollo. Ya tenemos clara nuestra misión y nuestra visión, tan claras, que ya somos capaces de comunicarlas. Este es un punto donde necesitamos habilidades intelectuales y emocionales. Las intelectuales nos permiten estructurar el plan y las emocionales nos permiten sentirlo: ¿Qué intuyo de mi plan? ¿cómo me hace sentir? De la emoción surgida saldrá la motivación para pasar la acción.

Acción / Determinación: La razón por la que la mayoría de las veces no encontramos la determinación para actuar es porque las etapas anteriores no están bien ancladas. Si no estoy bien convencido de mi misión y mi visión, no sabré comunicarlas, tendré muchas dudas sobre mis intenciones y una gran desconfianza de la calidad de mi plan por lo que no alcanzaré la motivación y determinación para implementarlo.
En una empresa por eso es muy importante que todo el equipo esté alineado en la misión, la visión y la manera de comunicarlas, de otra forma será un equipo desmotivado y apático. Cuando la motivación se alcanza, competencias como la proactividad y el trabajo en equipo, así como el liderazgo pueden ser desarrolladas.

Creación. Este es el lugar donde fluyen las ideas, es el lugar de la creatividad. Aquí se evalúan los resultados de las acciones y se crean nuevas alternativas. Se pueden hacer cambios en los planes si es necesario.

Programación. Cuando has pasado por todas las etapas anteriores  de desarrollo de tu habilidad ésta queda programada a nivel cerebral; caminos neuronales se van estableciendo en tu cerebro hasta tal punto que tu habilidad se vuelve automática; tu misión, visión, intención y todo lo demás siguen ahí, pero ya no piensas en ellos, los utilizas y aprovechas de manera automática, vives tu éxito sin necesidad de recordar cada paso que seguiste para alcanzarlo, cada vez que utilizas tu habilidad es un momento de éxito para ti.

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