No seas ni el perdedor ni el héroe

Ayer por la noche me encontré en Internet el video de una entrevista con Odín Dupeyrón, un actor de teatro y autor al que siempre he considerado una personalidad interesante, inteligente y entretenida. Lo escuché hablar nuevamente del concepto al que él llama PMP: Pensamiento mágico pendejo; el cual tiene un nombre simpático, pero sus consecuencias en nuestra vida no son nada simpáticas. PMP es esa idea “inspiradora” que tanto nos venden en redes sociales de que podemos lograr todo lo que queramos en la vida si luchamos por ello. La cruda realidad de la vida es que esto no es cierto y más nos vale entenderlo bien si no queremos pagar consecuencias catastróficas.

 

La realidad es que en toda actividad van a ser unos pocos quienes reciban la mayor parte de los beneficios. Muchos consideran que esa es una injusticia del capitalismo sin darse cuenta que es una realidad de la vida. Hay una fórmula muy interesante que se llama Ley de Price y dice: “La raíz cuadrada del número de personas en cierto dominio hacen 50% del trabajo”. Veamos algunos ejemplos de lo que esto significa:

En la industria del cine significa que si tenemos 100 actores, solo 10 de ellos (la raíz cuadrada) obtienen la mitad de los mejores roles en las películas. En una empresa de 10,000 empleados significa que solo 100 (100 es la raíz cuadrada de 10,000) hacen la mitad del trabajo más productivo. En la industria literaria significa que de un universo de un millón de escritores solo 1,000 venden la mitad de todos los libros. Aunque la Ley de Price no es una ciencia exacta, sí nos muestra la cruda realidad de lo que es la vida. Cuando escogemos una actividad productiva, más nos vale encontrar algo que nos dé la mayor probabilidad de pertenecer a ese pequeño grupo de personas que produce la mitad de todos los beneficios. De otra manera, al grupo que pertenecemos es al de los quejosos que se lamentan de su mala suerte y de la injusticia del mundo.

 

Hablemos de creatividad: es una cualidad indispensable para emprender y sin embargo es una de las cualidades más despreciadas en la empresa y la academia. La probabilidad de que una persona creativa llegue a la dirección general de una empresa es mínima, por el simple hecho de que a los creativos se les ve con desconfianza; no cumplen con muchas reglas, piensan y se comportan diferente a la mayoría, los beneficios que le proporcionan a la empresa no son fáciles de medir con las herramientas tradicionales de medición de la empresa. Así las empresas se encuentran con la terrible realidad de que sus altos niveles de dirección carecen por completo de cualidades que generen creatividad e innovación. Elon Musk, Bill Gates o Steve Jobs jamás hubieran llegado a ser directores de sus empresas si hubieran sido empleados, llegaron a ser los jefes porque se autoemplearon. Así, la cruda realidad es que si eres una persona creativa tus probabilidades de crecer en una empresa son limitadas, y si nos eres creativo tu probabilidad de ser un emprendedor exitoso es mínima, a menos que unas esfuerzos con un creativo.

En la academia sucede lo mismo. Los alumnos con las mejores calificaciones son los menos creativos, ya que los exámenes miden capacidades y conocimientos estándar; no tienen ni idea de cómo medir algo que se sale de sus estándares. Un alumno creativo que presente ideas innovadoras lo más probable es que sus maestros no tengan ni idea de qué hacer con esa persona, quizás hasta la califiquen mal porque su trabajo no se apega a lo que se considera normal.

Las personas creativas lo más probable es que odien una carrera tradicional o la universidad en lo general; la encuentran aburrida y se sienten restringidas en su libertad para pensar. Otros, creativos o no, no tienen las capacidades intelectuales para tener éxito en ciertos dominios. Quien tiene un coeficiente intelectual de 90 por ejemplo, la realidad es que no tiene la capacidad intelectual para ser un buen médico o un abogado, pero probablemente tiene capacidades físicas y artísticas para ser un gran carpintero; y es claro que existe escasez de grandes carpinteros, quien tenga cualidades para serlo muy probablemente tenga un ingreso superior al médico o al abogado porque pertenecerá a ese pequeño grupo de carpinteros que generan la mitad de todas las ganancias.

 

No vale la pena jugar al héroe con nuestra vida porque los resultados pueden ser desastrosos y dolorosos. Escojamos una actividad tomando en cuenta nuestra realidad personal y la del mercado. Seamos realistas con nuestras pretensiones; puedes querer ser Michael Jordan pero si no tienes sus cualidades atléticas y su mentalidad no podrás serlo. Puedes querer ser Jeff Bezos, pero si no tienes su coeficiente intelectual y su instinto asesino en los negocios no vas poder serlo, si lo piensas bien, ni siquiera vas a querer serlo cuando te des cuenta que el tipo de persona que se requiere ser está muy alejada del tipo de persona que eres y disfrutas ser.

 

Querer ser el héroe es tonto, pero tener una personalidad de perdedor es aún peor. Cuando hayas escogido tu actividad con la plena certeza de que tienes las cualidades y el deseo para tener éxito en ese dominio, ahora sí apúntale a lo más alto, asegúrate de estar en el grupo de los que producen la mitad de los beneficios. No lo veas solo como una meta financiera; la idea de pertenecer a ese grupo no solo tiene que ver con el dinero, sino con la necesidad que creas en tu vida de tener un desarrollo constante. Apuntar a lo más alto indica que tendrás que prepararte física, mental y emocionalmente para lograrlo; estudiarás y leerás sobre temas que te apasionan, buscarás amigos que compartan tus intereses, tendrás la motivación para pulir los rasgos de personalidad que requieres para tener éxito. Es en ese desarrollo constante donde encontramos un bienestar permanente.

Asegúrate de tener un plan B. No quieres perder todo cuando algo te sale mal. A las empresas les molesta que sus empleados tengan otras actividades; gran error. Un empleado que tiene otras actividades productivas es una persona más tranquila con su vida, mucho más organizada y mucho más productiva.

Así que incluso si eres un empleado, busca hobbies que te entretengan y que puedas monetizar. Me vas a decir que no tienes tiempo, ¡búscalo! Te garantizo que hay mil cosas en tu vida que estás pensando o haciendo que no te están dejando ningún provecho. ¿Por qué lo sé? Por la misma ley de Price, ¿la recuerdas? Si estás haciendo 100 actividades, solo 10 de ellas (la raíz cuadrada) te generan la mitad de tus beneficios. De esas 90 restantes pudieras deshacerte de muchas de ellas que no generan ningún beneficio a tu vida.

Sobre todo si eres creativo, recuerda que tu fortaleza son tus ideas, pero también son tu gran debilidad porque puedes saturar tu mente de miles de ideas de las cuales no aterrizas ninguna. No hay virtud alguna en tener ideas que nunca se materializan, de hecho estas mismas ideas se convierten en neurosis porque giran y giran en nuestra cabeza sin encontrar una salida. Si eres creativo, aterriza. Si no sabes qué idea de todas las que tienes es la adecuada, adivina, escoge una y muévete para convertirla en realidad, es mejor ejecutar una mala idea que ejecutar ninguna.

El mundo está lleno de emprendedores creativos que lo han cambiado por completo para bien o para mal; Steve Jobs, Elon Musk, Mark Zuckerberg, Bill Gates. Pero también está lleno de creativos quebrados y en la ruina que jamás encontraron cómo aterrizar sus ideas o éstas jamás fueron entendidas por mentes más ordinarias, que finalmente son la inmensa mayoría que conforman cualquier mercado. Por eso insisto en tener un Plan B, cuando el plan A falla no quieres quedar del lado de los arruinados.

 

El mundo es como es y no lo vamos a cambiar en dos días. Dejémonos de quejar y utilicemos la realidad del mundo para nuestro beneficio; eso es lo que hacen los que tienen éxito.

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