¿Por qué nos cuesta tanto trabajo cambiar nuestros malos hábitos?

Uno de mis libros favoritos de Coaching es COACHING FOR PERFORMANCE de John Whitmore. En él, Whitmore nos menciona que el alto rendimiento tiene dos elementos esenciales: hacerse consciente y hacerse responsable. El primero es indispensable para alcanzar el segundo y desgraciadamente es en este primero en el que nos quedamos atorados la mayoría de las personas. Pensemos por ejemplo en un mal hábito profundamente enraizado en la cultura latinoamericana: la impuntualidad.

La impuntualidad siempre viene acompañada de una infinidad de pretextos dados por quienes la practican: tengo muy poco tiempo, tengo mucho trabajo, estoy muy ocupado, hay muchísimo tráfico, son excusas tan frecuentes que ya incluso se aceptan como realidades porque cumplen un propósito muy específico: evadir la responsabilidad, evitando así la necesidad de salirnos de nuestra zona de confort. La realidad es que absolutamente todos nuestros hábitos tienen un componente de comportamiento, que si nos hacemos conscientes de él, lo podemos cambiar.

Sigamos con el ejemplo de la impuntualidad. ¿Cuáles son las causas reales de ésta? Hay muchas, dependiendo del tipo de persona que la practica. Las personas muy creativas por ejemplo, ellas tienen la capacidad de crear una gran cantidad de alternativas para resolver problemas, para divertirse, para lo que se nos ocurra. En ocasiones sus alternativas son tantas que pueden pasarse horas con ellas fantaseando y perdiendo por completo el sentido del tiempo.

Existen personas con una gran capacidad para enfocarse exclusivamente en el aquí y el ahora; para su mente lo importante es el presente y por lo tanto el pasado y el futuro pasan a un segundo término. Cuando esto sucede, la persona puede estar tan ensimismada en su momento actual que pierde toda percepción de las actividades que necesita hacer en el futuro, cuando se da cuenta el tiempo ya se le vino encima.

Todos hemos oído de los famosos sistemas de representación: visual, auditivo y sensorial o kinestésico. Hay un cuarto del que muchos no han oído: el auditivo digital. Las personas auditivas digitales tienen un gran diálogo interno, que en ocasiones les dificulta comunicarse con otras personas, porque mientras alguien les está hablando ellas están escuchando sus propios pensamientos sin poner atención a lo que su interlocutor les está diciendo. En ocasiones pueden pasarse todo el día metidas en su propio diálogo interno y perdiendo todo el sentido del tiempo y espacio.

Las personas con una baja autoestima frecuentemente están buscando la oportunidad de agradar a los demás. En el trabajo esto se traduce en decir que sí a todo lo que les piden, llenándose de actividades que en realidad no son su responsabilidad.

Otras personas tienen una gran dificultad para confiar en los demás, por lo tanto quieren hacerse responsables de absolutamente todo, llenándose de igual forma de actividades que no son su responsabilidad.

De un solo hábito, en este caso la impuntualidad, he mencionado ya cinco causas probables que la generan para cinco tipos de personas diferentes. Hay muchas otras más y mientras la persona impuntual no se haga consciente de su causa particular seguirá pensando que es víctima de factores externos y seguirá evadiendo su responsabilidad.

Los sistemas de enseñanza y entrenamiento tradicionales tienen ese gran defecto, no ayudan a construir conciencia ni responsabilidad. Se quedan por completo en la superficie. Sólo responden el qué, pero no el cómo.

No basta saber que la puntualidad es importante, eso ya lo sabemos todos. Para saber cómo alcanzarla es indispensable hacerse consciente de los factores que nos están impidiendo lograrla y entonces hacernos responsables por hacer los cambios necesarios sobre esos factores. Ese es apenas el comienzo del camino para cambiar cualquier hábito, no hay manera de hacerlo si no cubrimos siquiera estos dos primeros pasos.

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