Sentirse útil y productivo es el gran secreto para ser feliz

¿A qué porcentaje de tu capacidad estás realmente trabajando o viviendo? La primera vez que me hice esa pregunta fue en una empresa en la que trabajé unas cuantas semanas, realmente odié ese trabajo. Por unos días traté de cumplir con mi trabajo, pero solo levantarme y pensar en ir a ese lugar era un verdadero tormento. Mucho más difícil era llegar a la oficina y tratar de concentrarme cuando mi cabeza me preguntaba una y otra vez cuando llegaría el momento de salir. Cuando me pregunté a qué porcentaje de mi capacidad estaría trabajando, mi respuesta me llenó de vergüenza, no más del 2%. Una parte del 98% de mi tiempo lo ocupaba en pensar estupideces y la otra parte la ocupaba en hacerlas. Lo triste del asunto es que la mayor parte de la compañía estaba en mi misma situación y ahora que me dedico a asesorar empresas me doy cuenta que en todas las compañías y en cualquier actividad humana una inmensa mayoría de la gente está en esa situación, no es nada raro entonces que sea una mínima parte de la población la que alcanza un éxito significativo en una actividad de su elección. Si mucha gente sobrevive durante años en una empresa con sólo el 2% de su esfuerzo, imagínate lo que podría lograr utilizando no digamos el 100%, conformémonos con un 40%.

 

La mayoría de nuestros problemas y circunstancias de vida las observamos por horas durante el día, les damos vueltas, pensamos en posibles soluciones y la mayor parte del tiempo la ocupamos en pensar en las consecuencias negativas que nos traerá ese problema. ¡Me van a regañar si se dan cuenta de lo que hice! ¡me van a regañar si se dan cuenta de lo que no hice! Seguro que hay una mejor manera de resolverlo, ¿y si me equivoco? ¡Me va a tomar muchos días resolverlo! Solo en esta empresa suceden estas %$#&, ¡odio trabajar aquí!

A eso me refiero con el porcentaje del 2%. Quizás me tomó 3 semanas resolver el problema, pero si hago cuentas del tiempo que realmente le dediqué a resolverlo probablemente fueron 3 horas. Las 3 horas fueron tiempo productivo, las 117 horas restantes de mis 3 semanas de trabajo las ocupé preocupándome, frustrándome, enojándome, echándole la culpa a otros y haciendo otras cosas que son infinitamente menos importantes que el problema que estoy viviendo. No es una exageración, en cualquier compañía nos encontraremos personas que están tirando al caño el 98% de su tiempo.

Por eso, cuando yo hablo de felicidad en el trabajo no me refiero solamente a armar un ambiente de buena voluntad y buena vibra, eso no será posible si tengo jefes y compañeros que hacen mi trabajo más difícil y convierten la empresa en un lugar horrible para trabajar, o probablemente soy yo mismo una persona con quien es horrible trabajar. Por eso mi fórmula de felicidad en el trabajo es Asertividad + Utilidad + Sociabilidad. Si tengo un problema no me lo callo, lo comento de manera ASERTIVA a una persona ÚTIL que me ayudará a resolverlo y a la cual le tengo tal respeto y confianza que me encanta SOCIALIZAR con ella. En un ambiente de trabajo así, seré tan feliz que no me importará ni siquiera los domingos reunirme con mis compañeros de trabajo y seguir disfrutando un rato con ellos.

 

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