Una pequeña reflexión sobre la felicidad

Si visitamos una librería en búsqueda de textos que hablen sobre la felicidad, encontraremos una cantidad inmensa de materiales de todo tipo: religiosos, filosóficos, novelas, cuentos, revistas. Todos nos ofrecen ciertas claves básicas para encontrar la felicidad, de hecho, usualmente nos ofrecen las mismas claves, en las cuales encontramos cierta emoción y entusiasmo que se desvanecen muy frecuentemente al primer contacto con nuestra realidad cotidiana.

Hay un elemento en común que tienen todas las “fórmulas” de felicidad sobre las que leemos: requieren de hábitos que no tenemos. Vive el ahora, rodéate de gente positiva, medita, practica un deporte, etc, etc, …..etc. Algunos de estos hábitos se dan con muchísima facilidad para algunas personas y con muchísima dificultad para otras; habrá un par de esos hábitos que probablemente nos tome toda una vida el poder adquirirlos. Así, conocer las claves de la felicidad no nos sirve de mucho, si no estamos dispuestos a hacer el esfuerzo por implementarlas.

La filosofía taoísta nos habla de 5 elementos presentes en cada humano. La Madera es la energía que nos mueve a la acción, el Fuego es la energía del calor humano y nuestras emociones, la Tierra es la energía de la madre con su capacidad de nutrir y abrigar, el Metal es la energía del intelecto y el Agua es la energía del fluir con constancia y dirección. Todos tenemos un poco o un mucho de cada elemento, pero siempre hay uno que se nos escapa; y es esta ausencia la que nos traerá nuestros mayores problemas y frustraciones a lo largo de nuestra vida. A este elemento los taoístas le llaman el “elemento de la suerte”; cuando lo adquieres, tu “suerte” cambia.

Ante la ausencia de un elemento tenemos dos opciones: adquirirlo o no adquirirlo. La primera opción requiere de salirnos de nuestra zona de confort, frustrarnos de vez en cuando con nuestros fallos, pero también alegrarnos de nuestros avances. La opción de no adquirir ese elemento implica que estás aceptando que las cualidades de éste jamás las tendrás y por lo tanto jamás podrás implementar los hábitos que requieren de esas cualidades. ¿Te parece esta última opción una buena estrategia para ser feliz?

Hoy te invito a comenzar ese camino de cambio que demanda la felicidad. La felicidad solo se da en el cambio, en el trabajo continuo por vencer nuestros miedos, por adquirir esas cualidades que nos hacen ser mejores personas y nos permiten hacer cosas cada vez más grandiosas.

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